Como Evitar Peso

Soluciones para el Sobrepeso

LOS MINERALES

Son sustancias inorgánicas, imprescindibles en nuestra dieta, permiten el equilibrio, ayudando en el proceso de adelgazar y evitar peso, nutriendo a las células, acelerando la digestión y la asimilación de los alimentos, las reacciones nerviosas, coagulación de la sangre, la constitución del sistema óseo y los tejidos y la contracción muscular.

La mayoría, están contenidos en una dieta normal en el común de las personas. Sin embargo muchos vendedores de “suplementos alimentarios” intentan convencer que otros minerales como el oro, litio, germanio, etc. son necesarios para la salud, con el mero hecho de vender sus productos, esto es definitivamente un fraude. Cabe recordar que además, el uso de suplementos sin recomendación médica, puede ser riesgoso para el organismo.

Se dividen en tres grupos: Macro elementos, Micro elementos y Oligoelementos.

Macro elementos

Calcio: Es el más abundante en el organismo, se encuentra bajo la forma de fosfato en el tejido óseo, interviene en la integridad de los nervios y los músculos y en la coagulación de la sangre, en la contracción cardíaca, es mediador entre enzimas y hormonas. Se encuentra principalmente en los lácteos.

 

Fósforo: Contribuye en la metabolización del calcio y al buen funcionamiento de la glándula paratiroides. Es el segundo en concentración en el organismo. Forma parte con otras sustancias de la obtención y transmisión de energía y material genético. Se encuentra en pescados, hígado, avena, arroz integral, soja, lácteos.

 

Potasio: Se encuentra junto al sodio interrelacionado en el equilibrio entre las sales y líquidos del cuerpo, regula la presión osmótica (interior de la célula) de la transmisión nerviosa. Se encuentra en carnes, plátano, naranja, mandarina.

 

Sodio: Regula los líquidos del organismo, facilita los impulsos nerviosos y musculares, es necesario para la producción de ácido clorhídrico en el estómago favoreciendo la digestión, actúa contra las infecciones. No debe consumirse en exceso. Se encuentra en quesos, embutidos, mariscos, pan, atún.

 

Magnesio: Indispensable para el buen funcionamiento de los músculos, nervios y huesos, contribuye a liberar la energía de los alimentos, a formar nuevas células y proteínas, ayuda a la digestión y asimilación de las vitaminas B y E. Se encuentra en nueces, piña, limón, manzana, germen de trigo, durazno, cereales integrales.

 

Cloro: Es el electrolito más abundante en el organismo, junto con el sodio y el potasio. Favorece el equilibrio ácido-base y ayuda al hígado en su labor de desintoxicación. Cualquier dieta mixta cubre las necesidades de cloro ya que se encuentra en muchos alimentos como en la sal común, en las algas, en las aceitunas y en el agua que bebemos entre otros.

 

Azufre: Forma parte de la composición de todos los tejidos, especialmente de la piel, uñas, cabellos y cartílagos. Tiene una función neutralizadora de los tóxicos y ayuda al hígado en la secreción de bilis. Se encuentra principalmente en las legumbres, en las coles, en los espárragos, en los puerros, en los ajos, en las cebollas, en los pescados, en los quesos y en la yema de huevo. Su déficit produce un retraso en el crecimiento.

 

Micro elementos:

Hierro: Posibilita el transporte de oxígeno desde los pulmones a todas las células del cuerpo, es esencial en la formación de hemoglobina (sustancia que se encuentra en los glóbulos rojos), mioglobina (en los músculos), ferritina (en el hígado, médula ósea). Su deficiencia puede causar anemia. Se encuentra en hígado, carnes rojas, almejas, calabaza, huevos, hortalizas de hoja verde, pescado, maíz, arroz.

 

Flúor: Ayuda a fortalecer y a proteger los dientes y los huesos, es parte de su estructura, al consumirlo, sobretodo en la niñez, se convierte en parte del esmalte dental y lo hace resistente a los ácidos orgánicos. Reduce la posibilidad de que se produzcan caries y al desarrollo de la osteoporosis. En el agua que bebemos, encontramos la fuente principal, aunque no en todos los casos el agua posee la cantidad adecuada. Como se encuentra en el hueso, los pequeños peces que se consumen enteros, son una buena fuente. Además el té posee un alto contenido.

 

Zinc: Es esencial en la nutrición, se encuentra en enzimas importantes para el metabolismo, en el esqueleto, en la piel, en el cabello y en la próstata. La fuente más rica, son las proteínas (carne, peces, huevos), en los cereales y las legumbres.

 

 

Cobalto: Se encuentra en la vitamina B12 en un 4% de su formación y ésta es su única función en el organismo.

 

 

Cobre: Conforma enzimas, se encuentra en músculos, huesos e hígado,  participa en la formación de la hemoglobina, y es fundamental para el desarrollo y mantenimiento de huesos, tendones, tejido conectivo y el sistema vascular. Alimentos que lo contienen: carnes, hígado, riñón, mollejas, cereales integrales, frutas secas y legumbres.

 

Yodo: Interviene en la producción de hormonas tiroideas, en el crecimiento mental y físico, en el funcionamiento de los tejidos nerviosos y musculares. Se encuentra en pescados y mariscos, en la sal marina y algas. La carencia da lugar al bocio (aumento de la glándula tiroides).

 

Manganeso: Participa en la asimilación de las vitaminas C, B1, H, en la formación de los huesos, en la coagulación de la sangre, en el desarrollo de los tejidos y activa las enzimas involucradas en la síntesis de las grasas. Su carencia puede provocar débil crecimiento de uñas y cabello, disminuir la tolerancia a la glucosa y mal formar los huesos. Alimentos que lo contienen: yema de huevo, verduras de hojas verdes, pescado, cereales integrales y legumbres.

 

 Oligoelementos:

 

Silicio: Está presente en los tejidos, en las glándulas suprarrenales, en las paredes vasculares, en el hígado, en el bazo y en el páncreas. Además circula en sangre (5 mg/l). Ayuda a la asimilación del calcio, contribuye en la formación y nutrición de los tejidos. Lo podemos incorporar a nuestro cuerpo, mediante la ingesta de agua potable y vegetales.

 

Níquel: Gran colaborador imprescindible para el buen funcionamiento del páncreas. Su aporte lo encontramos en: espinacas, tomates, cebollas, té, cacao, legumbres y cereales integrales.

 

 

Cromo: Interviene en el transporte de proteínas y en el metabolismo del azúcar (mejorando la diabetes). Su carencia se produce por estrés y desnutrición. Alimentos que lo contienen: lechuga, papas, berros, cebolla, aceites vegetales, carnes, levadura de cerveza.

 

 

Litio: Es un ión metálico que participa en la regulación del sistema nervioso central. Es absorbido por el tracto gastrointestinal por completo y no se metaboliza. Se elimina por la orina. El mayor aporte proviene de crustáceos, patatas y vegetales.

 
Molibdeno: Es un componente relevante de algunas enzimas necesarias e importantes de nuestro organismo. Contribuye a la prevención de caries y anemia. Lo contienen los vegetales de hojas oscuras, cereales integrales, legumbres y germen de trigo.

 

 

Selenio: Está presente en nuestro cuerpo en muy pequeñas cantidades. Es un poderoso antioxidante (evita la oxidación de los ácidos grasos en las membranas celulares). Colabora en la prevención del envejecimiento de los tejidos. Es desintoxicante, previene enfermedades cardiovasculares y estimula el sistema inmunológico. Lo podemos incorporar mediante el consumo de cebolla, ajo, tomate, berro, germen de trigo y salvado, levadura de cerveza

 

 

La fibra

La fibra a pesar de no ser un nutriente posee múltiples beneficios para el buen funcionamiento y la salud de nuestro organismo.

Es la sustancia de las plantas que nuestro sistema digestivo no puede digerir. Su valor fue descubierto en los años 70 del siglo pasado, las investigaciones aseguran que una dieta rica en fibras evita el cáncer y enfermedades cardiovasculares.

Aumenta la sensación de saciedad, disminuye la absorción de los ácidos grasos saturados, combate el estreñimiento ya que fermenta las bacterias del colon y aumenta el peso de las heces.

Existen dos grupos:

Fibra Insoluble: Celulosa, lignina, hemicelulosas. Productos derivados del arroz, centeno y salvado. Actúa sobre el tránsito intestinal con efecto laxante.

Fibra soluble: Pectinas, gomas de exudados, gomas de semillas, derivados de algas y derivados químicos de la celulosa. Cebada, avena, frutas y legumbres. Aumenta la viscosidad del bolo alimenticio, equilibra el nivel de colesterol, previene el cáncer de colon, elimina las subidas de azúcar en sangre, regula el tránsito intestinal. Tiene efecto prebiótico.

Una buena opción sería consumir cereales integrales en el desayuno, en la merienda o como tentempié, ya que tienen más fibra porque el grano de trigo no está refinado, conserva la cubierta y el germen. El pan, el arroz y la pasta integral también contienen más fibra que las variedades normales.

Con estas nociones comprendemos la importancia de una dieta equilibrada y cómo podemos combinar  los alimentos dependiendo de nuestros gustos, sin que ello signifique padecimiento o sacrificio para adelgazar o evitar peso. Sabiendo escoger y combinar los alimentos, más una actitud mental y emocional equilibrada, el éxito está asegurado.

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Comentarios (15)Publicado por Soluciones para adelgazar el Viernes, febrero 17th, 2012

15 Respuestas en “El Equilibrio Para Evitar Peso (2ª parte)” Añade la tuya

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